PARÁBOLA

 

  El eco de las pisadas del Doctor Fresno resuena por los pasillos semidesérticos del área 11 del hospital madrileño 12 de Octubre. Desde que se que se aprobara en el congreso, meses atrás, el Real Decreto-ley 10/2013 para la evacuación de los enfermos españoles infectados de S.A.R.A. (Síndrome Asociativo de la Realidad Alternante), el hospital se ha ido convirtiendo poco a poco en un recinto fantasma. Las habitaciones para los enfermos están vacías; los celadores han sido derivados a otros centros; y únicamente el área 11 permanece activa. El Doctor Fresno y su ayudante, la enfermera Rico, escoltados por dos agentes de la policía nacional, mantienen aún vivo el hospital, antes de que comiencen los trabajos de renovación.

  —¿Qué tenemos?

  —Un caso rezagado de S.A.R.A. —responde Rico, alzando la mirada por encima de sus gruesas gafas de pasta —. Varón, veintitrés años. Diagnosticado en los pabellones de Toledo, pero sus padres quieren una segunda opinión.

  —¿Cómo han conseguido escabullir al chico?

  —No lo sé.

  —¿Les has dicho que deben llevarle a los campamentos de traslado?

  —Sí, pero la madre se resiste. El chico es fumador habitual de Marihuana y ella se empeña en que su hijo sólo sufre Delirium por intoxicación de Cánnabis. Lo leyó en Internet.   

   Fresno abre ligeramente la puerta de la consulta y echa una ojeada. El joven paciente está sentado completamente inmóvil y con la mirada fija en la pared.

  —Dame su ficha y diles a sus padres que esperen.

  La enfermera Rico le entrega un par de folios grapados al Doctor y se marcha hacia la sala de espera. Fresno entra en la consulta, cierra la puerta y se sienta frente al paciente. ‹‹David García Cano. Nacido en Toledo en Mayo de 1990››, lee en la ficha. Luego se acaricia parsimoniosamente la barba por encima de la mascarilla y observa la reacción del enfermo. La observación pasiva por parte del médico revela, en la mayoría de los casos, las primeras pistas acerca del tipo de enfermedad a tratar. Muchos de los pacientes que ingresan de urgencias en salud mental se encuentran en un estado de crisis avanzada, y al no ser capaces de reprimir su ansiedad, suelen manifestar, por sí solos, los primeros indicios de delirios o alucinaciones. Sin embargo, en pacientes afectados de S.A.R.A. nunca se han hallado comportamientos nerviosos y es el médico el que acaba formulando la primera pregunta.

  —¿Cómo te llamas?

  —Xaman Ek, Estrella Polar —responde el paciente con voz pausada y profunda.

  —¿Dónde naciste?

  —En Parábola.

  —¿Qué es Parábola?

  —Nuestro planeta.

  —¿Quieres decir el tuyo y el mío?

  —Sí. El de todos.

  —¿Y no es posible que estés algo confundido? ¿No recuerdas cuando en el colegio te enseñaron los nombres de los planetas? ¿Mercurio, Venus, Tierra…?

  El paciente guarda silencio. Los intentos por traer de vuelta a la realidad a los enfermos de S.A.R.A. nunca han dado resultado. Ni siquiera suministrándoles Zarcolia, un nuevo medicamento desarrollado exclusivamente para enfermos de S.A.R.A., que mantuvo viva la esperanza de curación, antes de que La Gran Evacuación se tornase como la única medida razonable para salvaguardar el futuro de la humanidad. Que el S.A.R.A. sea definitivamente una enfermedad incurable es algo que toda la población conoce, pero la obligación profesional del Doctor Fresno es intentar razonar, al menos una vez, con cada nuevo paciente.

  —¿Cómo se llaman tus padres? —continúa el Doctor.

  —Mis padres son los árboles.

  —¿Y esas dos personas que han venido contigo? ¿Sabes quiénes son?

  —No.

  —¿Sabes quién soy yo?

  —No.

  —¿Sabes por qué te han traído aquí?

  —No.

  —¿Te gusta estar aquí conmigo?

  —No.

  —¿Dónde te gustaría estar?

  —En los campos.

  —¿Por qué quieres marcharte a los campos?

  —Es allí donde está mi hogar.

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